Las piscinas de Roberto por Domingo Abreú Collado

En mi opinión personal, Roberto Salcedo ha logrado cantidad de cosas positivas en el Distrito Nacional que no lograron los anteriores síndicos. Con una mejor orientación, más científica, más técnica y menos política, hubiera logrado mucho más.

 

LA IDEA DE LAS PISCINAS DE GUIBIA.

 

POR DOMINGO ABREÚ COLLADO

 

Entre las cosas que necesita el Distrito Nacional están las piscinas, verdaderas piscinas, donde por simple diversión comiencen a formarse nuestros nadadores.

 

No son las piscinas del Centro Olímpico las que llenan ese cometido. Como tampoco son los estadios de beisbol los que llenan el cometido de formar peloteros. Esto último lo lograron en principio las pequeñas ligas barriales y clubísticas de béisbol con los “pleys” informales que existen dispersos por todo Santo Domingo. Luego llegaron las escuelas de bésibol para ampliar ese cometido. Resultado: República Dominicana Campeón del Mundo.

 

La idea de las piscinas en Güibia es colorida, pero no educa y pone en riesgo la salud de cientos de niños y niñas. La turbidez de las aguas de esas piscinas (ver fotos), muy diferente a la limpidez de las piscinas reales, avisan de un alto riesgo, mucho más riesgosas son cuando se ven en su superficie espumas que avisan de la la falta de oxigenación y de la presencia de microorganismos. Abusar del cloro no resuelve ninguno de esos dos riesgos, al contrario, suma otro, el cáncer de piel, que junto con el sol “hacen su agosto”. Suerte que se nubla de vez en cuando.

 

Esta vez (Viernes Santo a las 10:30 A.M.) no habia la gente que esperaban los organizadores. Tres niños juegan en una de las piscinas ignorando que el agua de sus juegos provino de los pozos que utilizan los bomberos para llenar sus camiones bombas. Es decir, el agua de las piscinas proviene del subsuelo de Santo Domingo, probablemente el agua más contaminada por microorganismos de todo el país, dada la concentracion de población en la Capital.

 

Güibia, la playa, es inutilizable por la misma razón, por lo que es el colorido del mar, los cocoteros y los colores que se les pueda añadir lo que alegra la visión.

 

Si se hubiera aceptado (a finales de los 80) la propuesta de la empresa israelí Tzahal, de canalizar todos los desechos de Santo Domingo, disueltos en agua a 5 kilómetros (mínimo) mar afuera, otra fuera la realidad sanitaria de Santo Domingo y de sus costas. Pero ese proyecto se engavetó, pues resultaba lesivo para quienes se lucraban del caos de los desechos sólidos y líquidos de la Capital. Ahora la cosa es cada vez peor y las posibilidades mas remotas aún, pero siguen siendo posibilidades, aunque sean aplicables por sectores en el Distrito Nacional y luego en la provincia SD.

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